3.8.16

CINCO POEMAS DE JAVIER RAMOS





EL POLVO EN EL AIRE ES DIOS


Krónos es dios masticando la arena
Aeris53 estrella de Babel a cincuenta millones de mi índice
que lo oculta
al mismo tiempo que lo estrena
es brillante en mi retina y en algún lugar donde exhalo esa energía que percibo
como si me dibujara
como si todo fuera una hoja con escarcha
el sonido no existe fuera del reloj
y acabo de comprobar que mi pulso es un vuelo desde el barranco

Escribo estas palabras en la misma marea que las borra
dirijo un barco de gargantas sin agua de sal para beber
y nadie ve que en mi mano está la luna de Aeris53 hipnotizando este momento
a cada paso de mis hombros
a cada respiro de mi tráquea
todo moviéndose entre el brillo de millones de haces de blues
descifradas en mis órbitas
los dioses de espiral
las cortinas de lluvia
y no hay palabras que reciclar
no hay girasoles como cabezas en un jardín holandés
o cabezas como girasoles en un jardín de ataúdes
sabes
no puedo vaciar el vacío
sabes
el vacío es una gota de papel pintada a carboncillo goteando vacío
me entiendes?

Ahora sigue mis brazos convirtiéndose en aire entre el follaje de la tarde
y vuela



COMO EL SILENCIO EÓNICO
“visualiza el universo como una erupción, como una fluctuación cuántica”

Los ladrillos de este desierto son espejos sin pulir
gastados
esta cuadra una duna en donde me apoyo y desvanezco
así mi vida en este eclipse de smog
donde el cielo se espanta con el cristal
donde las orillas del mar atomizan tus pies
y transplantan el silbido congelado del océano
hacia mi sangre que enrojece este universo vástago
primogénito de madre y bastardo
aterrado de respiración
biselado de angustia
en el que te veo distrayendo mis manos
conversando con el callado huracán de un medio adiós
un rio de concavidad atravesando la cal
los puentes
todo el horizonte de tus ojos
dividiendo la ventana
para siempre alunizar
en medio de tus párpados de sal
como un antílope de luz
cayendo al amanecer
en nuestra tumba




SUICIDIO

El eco de su impulso gris
Las catacumbas donde agoniza la esclavitud
Una aldea en Sudán después de la malaria
El desierto libre de arena...

La convicción ultrajada por la insonoridad de su corazón
La insolación rasgada por el viento…
Los divanes sin Demerol
Las infecciones escarabajo

Un mordisco de amapola en la madrugada
Una pastilla celeste naufragando en vodka…

Vitral y estalactitas entre candelabros.
El incienso a sorbos de café.
Los rosarios sin dexacort…
Sin sol
Por siempre
Tu desierto libre de arena…




MI PALABRA NO OCULTA EL SOL
no camina de día pero araña las ventanas
de noche dibuja ramas de agave en las paredes de la cochera
asfalta los inviernos
las cicatrices
es una sombra recogiendo algunas botellas de plástico
un mendigo dormido en mi cama hace mucho

(esta noche es una quemadura de sal en la mejilla de un ojo)

A veces fuga hacia el lugar donde fumamos muy temprano
desaparece en el momento en que cambiamos el televisor
o se accidenta nuestro hijo
va cubierto por abrigos indefensos ante la humedad
con sus dedos sin desplazamientos suaves
sin rodillas
o mensajes de facebook
y divaga
toma café para seguir madurando
esconde los controles remotos al insomnio
apesta a noche de labios roídos
van Gogh arrodillado en el patio del manicomio
los cementerios sobre los acantilados de Valparaíso
sus muertos al filo de la navaja
buscando el cielo envuelto en ráfagas de infierno…

(esta noche es un asesino olfateando esta pared llena fotos)




EOLO

Dicen que el viento es el aliento de la tierra
como los mares son los lagos ancianos de las moléculas de los experimentos
Pero como aprendes a respirar la muerte de la tierra
entender la acción de una roca en la playa
 y ya ves 
aun así, todos decidimos perdurar
en la conciencia del pescador 
del pescador de insomnios en la carretera vacía
en los días buscando ese día que lo resume todo
hoy nada
hoy todo se abrevia en una mano ocultando la memoria de mis ojos
un pedazo de vapor buscando ese vapor diciéndome
no camines alrededor de Eolo
no camines a través de los mares del Norte
disuelve el odio como envejecen las baritas mágicas de las brujas y su sonrisa
huye del litoral pesado de mi aliento
y déjame inspirar
déjame rodear de vidrios este departamento que me ve cantar de madrugada
a los aires del mendigo arrastrando su bolsa
al sonido del carrito de compras respirando el hielo del amanecer
y así
como una ola violenta se deshace en la arena
permíteme estacionar
mis alas de metal

entre los ladridos enrejados de esta madrugada

28.7.16

CINCO POEMAS DEL POETA COLOMBIANO DIDIER CASTRO




Cuarto

La luz entra desde la ventana
Suspendida en el aire
Atraviesa todo el cuarto
Un balón está sobre el piso de madera
El cuarto está pintado de blanco, tiene el techo muy bajo
Hay una botella con agua detrás de un gran cajón de madera

La cama tiene un colchón duro
Junto a ella hay una caja llena de libros
Un maletín lleno de ropa

Hace frío, un ratón cruza desde al gran cajón de madera
Hasta el balón y cruza de allí hasta la caja de libros
El sol se va con la tarde
El frío aumenta.
Las paredes se vuelven grises


3am
Me acosté a las 3 am borracho, sonriendo a carcajadas
Vino mi hermano y me dijo que me calmara
Me quitó la ropa y me acomodó en la cama
Puso la cobija sobre mí, arropándome
Diciéndome que descansara
Y yo reía
Reía tanto.



Esto es todo lo que debo hacer

puedo decirme hey, olvídalo
pero la oración quedaría allí
invadida por el silencio.

no hay forma de escapar

y no quisiera estar escribiendo esto ahora,
no de esta forma

probablemente al terminar lo publique en facebook o
blogger
y estaré pendiente de las notificaciones
y del número de visitas

comiéndome las uñas esperando la aprobación de alguien

esto es todo lo debo olvidar y no puedo




Llevo 2 horas hablando por skype con rut

Llevo 2 horas hablando por skype con rut
En realidad no hablamos, leo poemas que voy encontrando en internet
Le he leído poemas de jordan castro y ha dicho que le gustan
Leo un relato de roberto bolaño
Leo a bukowski a paul eluard a szymborska
Ella me escucha, en silencio
Cada vez que termino de leer ella aplaude
Sonríe

Esta es de las pocas conversaciones no sexuales que tengo por skype
Aunque decir conversación es una exageración porque
He hablado todo el tiempo mientras rut ha estado en silencio
Sin decir nada
Es idiota sólo leer y no plantear ningún
Tema que pueda acercarme a ella para entablar
Algo más que una amistad
rut escucha asintiendo con la cabeza
Debe estarse preguntando por qué este tipo
Extraño de otra ciudad lee sin descanso todo lo que se le atraviesa
Para ella será extraño que no le pida que se desnude
Si han hablado tanto de eso en el pasado

Antes no importaba tanto estar en internet
Porque de hecho internet sólo ha sido importante
Desde que descubrí que podía ser otra persona en él,
Otro avatar con otro nombre

Tengo muchas pestañas abiertas en mi navegador
Hago muchas cosas al mismo tiempo
Luego de colgar la llamada pienso en desaparecer



Tres Semanas

Vamos a irnos y desaparecer.
Tomaremos un avión con el dinero que tengamos e iremos y tendremos sexo como lo tuvimos en el baño del bus que nos llevó de Cali a Bogotá, nos esconderemos luego bajo las mantas para dormir y soñar y despertar de nuevo para encender nuestros ordenadores y tuitear y tener conversaciones largas con nuestros amigos en facebook. Luego nos desnudaremos y nos tomaremos fotos que subiremos a snapchat tocándonos de forma anodina porque estamos cansados, nuestra mirada está agotada en nosotros. No queremos vernos. Lo haremos una y otra vez y luego beberemos café y ron y estaremos por ahí en la noche buscando qué comer, pidiéndole a los meseros platos que no hemos probado antes.
Reiremos aunque luego estemos de nuevo tristes porque la tristeza es así. Porque te la pasas mal y yo me la paso mal y nuestra vida se ha ido al traste y así nos hemos encontrado. Me chupas la polla mientras en la televisión pasan los simpson y te como el coño mientras en la radio suena chet faker, y permanecemos así, encerrados en un piso que te han dejado a cuidar unos amigos que se fueron de viaje.
Nos reventaremos.
Nos desquitamos de la vida porque no hay ningún lugar al cual podamos ir. Las drogas y el sueño y la noche amplia y larga que nos cubre, el cuerpo unido al otro en desesperanza y ritmo monótono que no produce ninguna sensación más que la del vacío.
La del olvido.
Hay que sentir algo y cada vez vamos más fuerte y al bajar del avión nos encerramos en un hotel barato, no salimos en dos días. Bogotá es fría pero la ira contra la vida nos calienta. Saludamos a los extraños en las calles y en un bar nos vamos con otra chica que tendrá un nombre que le inventamos porque nos hemos inventado nombres distintos a nosotros también. Estamos hechos un agujero negro en el que la frustración gime y llora.
Estamos así.
Todo el tiempo.
Así.
No queremos nada más. Pero la vida nos devuelve cada uno a su lugar sin  tener ni puta idea de cómo seguir y nos drogamos de nuevo juntos buscando excusas en la noche. Cali es así, cálida, y la vida se siente como el pinchazo de una aguja que entra y saca algo de ti pero que no es nada más. No es mayor cosa.
Los autos y las motocicletas.
Los árboles y el césped en el que nos tiramos a ver la luna y las estrellas, a contarnos sobre la vez que los vimos con otras personas, cuando pensamos que la vida iba realmente bien cuando iba realmente mal.
Cómo ahora mismo va y se encamina.
Nos besamos, luego nos golpeamos, nos escupimos, nos llenamos de ira, nos gritamos, nos separamos y tomamos caminos diferentes. En un bar dos horas después nos encontramos, me la chupas en el baño y dices que es porque estás borracha. Permanezco callado, preguntas por qué y todo es así.
La puta desesperación.
Lloras, me ves a los ojos. “Es justo así… todo”, dices. “Siempre me pasa esto”, dices. Lloras, y yo lloro, y te abrazo. Digo que siempre soy igual. Que mi vida va mal por mi mala actitud, nos abrazamos y en casa nos desnudamos, nos quedamos desnudos frente a la cámara mientras desconocidos nos ven.
Ya no somos de nosotros mismos, somos nada y para nadie. Sólo queremos hacernos fuertes y resistentes de nuevo. Una pastilla y otra y el beso y el sueño.
A la mañana salgo sin despedirme, o quizá lo hagas tú, no lo recordaremos con precisión pero nos sentiremos igualmente solos y separados. Nos cruzaremos en la calle y estarás con alguien más y yo estaré sentado riendo con una chica que conocí en una charla de un escritor que por lo demás estuvo patética.
No sucederá nada más.
Será como si nunca nos hubiéramos encontrado ni tenido ni conocido ni hablado.
Es así como siempre sucede.
Irnos y desaparecer.  



21.7.16

DOS POEMAS DE WILLNI DÁVALOS (CUSCO 1988)



DULCE NERÓNICO


Mi dulce Nerón, alimaña bebe, dorado embrión de muralla china,
                                         e s p i g a

¿Qué haces despierto a estas horas, en qué subgénero de tiempo te arrastras?

El ordinario parloteo de los esclavos
ha logrado extraerte
del rijoso sueño apenas comprensible por tu pueril mente.

Vuelve a ellos, semilla de rey, duerme otra vez
envuelto en seda
bebe de láudano en vaso
un sólo vaso que estrague tu dolor.

Mi dictador de pies planos,
rojizo enano,
no llames a tu madre.
Divirtiéndose está en la sala de juegos junto a cuatro viejos generales
Su hiena carcajada, el rumor de su éxtasis, no te pertenece.



Fantasmas no son. En palacio no se muere, mi Nerón.





II

Obsenato maneja la espada.
No hay objeto más dócil en sus garras,
ésta recibe el electroshock vital de sus falanges.


Su Padre, el amo nuestro, le ha enseñado.

Él mismo le dijo:

Ves, hijo, hay objetos que la muerte ha ideado.
Hunde el filo en el pecho y brotará el gas del alma
que no te importe. El dolor ha de purificarlos.

Obsenato renuncia a la vergüenza,
degüella ancianos, lanza niños desde lo alto de su yo.

Su madre lo mira con ternura, ya es todo un hombre:

“embriáguenlo y cuando no pueda hilvanar ideas coherentes
mándelo a mi habitación”

Así sucede.
La reina devora la fruitiva pulpa del inconsciente.
Por todo el reino se coligen los chismes.
Ya es un hombre, un hombre magro, afirma la ensalada de voces.
Y el hombre despierta abotagado de resaca.
Voz de mujer sagaz y dulce le dice que la noche lo ha trasformado
y que está listo para fecundar,
que es fértil
-por el sabor del esperma ella lo sabe-

Tendrás tu propia humanidad con ese falo y ese germen.
Sólo busca un vientre coyote, una cernícala hembra que no envenene
tu gélido bulbo.



III



Obsenato es despertado un vez más.
Los sueños lo expulsan de sus cavidades.
Lo irreal no es para él.
Deja al poeta mentir, al músico gozar, al actor imitar.

Él, arte.

Él, aire.

Él res/inspiración.
Suena melódica la súplica.

Él tiene orejas sólo para él.
Las hieródulas le susurran telepáticamente: “Es hora, despierta”

“Mucho ha costado, poco fácil ha sido
pero aquí están, como quisiste
trece vírgenes maniatadas.
Para ti y para los tuyos, esos artistas epifitos”



Obsenato, bálano de fuego, patrocinador de placer,
obliterador de culpa, se eleva sobre sus piernas y grita:

Que todos nieguen esta noche porque será imposible olvidarla,
aplasten al insecto culpa,
la sobredosis de endorfina está cerca.
Deléitense, abusen.
Lo tienen todo, yo mismo se los doy.
Por aquí, el buffet de vírgenes, hagan lo que la bestia pida.
Por allá, la química depravada, hagan lo que la inconciencia ordene.
Los manjares exóticos, el arte prostituto.
Hagan lo que hagan,
háganlo por mí
que esta noche me elevo, que esta noche resuelvo
el enigma de la existencia.

Bullen los cómplices. Gritan:                                             ¡bravo, rey!
Alzan los brazos, van a las vírgenes,
inhalan agachados, fuman, beben y ríen;
comen despacio, devuelven lo lento, comen gustando,
defecan y siguen comiendo.

Ilimitado, suprarreal paroxismo.


Y, sin embargo, sólo un hombre queda quieto
ese hombre apresura la cicuta a su boca
y un minuto después se acomoda en la litera
a morir.




CRÓNICA DE UN DELIRIO CRÓNICO

Pude sentir el rumor del grupo desintegrándose
en aisladas células por toda la pequeña plaza del pueblo
PAUKARTAMPU,
como un baúl de esculturas coloniales,
a 2.906 metros
sobre la pequeña célula que llamamos Mar.
Mi hogar congelado a la distancia, mi cama naufragaba inerte
y mi cuerpo de mecánica ilusoria cojeaba
con la pata de botella
sobre las calles empedradas     ciego de metanol.

Vine con veinte céntimos y no me alcanza
para un cigarro, para un choclo,
para un pedazo de tierra con techo.
Sin alternativa le robé cigarros en cajetilla a una vieja dormida
y vagué alocado ofreciendo fallos a extraños y extrañas
hasta que mi nombre fue pronunciado entre el furor de miles
ebrios de música y fuego.
Mis amigos me tomaron entre sus brazos.
“ ¡Viniste! ¡Viniste! ¡Has venido!”
y de pronto mis ojos sanaron, mi cabeza
estable de nuevo y sonreí bailando al compás de
La Banda De Músicos Menos Pretenciosos del Mundo Entero.
De Los Auténticos Manipuladores del Clima
y qué mierda es el frío sino unas cuantas terminaciones nerviosas sin mucho que hacer.


La masa y yo moviéndonos pares, la masa me arroja una chica que coge mis manos
y giramos gritando por vez milésima ¡HE VISITADO PAWQARTAMPU!

Luego un hermano mío cae boca arriba – Trompeta tarola saxo punzaron me la espalda
Mi hermano empachado de nubes         –  He girado a ver la palmera colosal:

Movimientos antiperistálticos agitan su cuerpo bajo la palmera

Él se está ahogando
con su propio vómito que comienza a salir por sus fosas nasales
y se agita
hasta que es puesto en posición adecuada por fuerzas privativas de este poema
(De quebrada prosa-de carácter veleidoso- de ritmo pesado y castrada voz ofuscada)
y deja la estampa de su felicidad sobre la botella de ron con cola ,
sobre sus zapatillas
y por consiguiente, sobre todo el marchito escenario donde se realiza anualmente
esta fiesta que no es otra superflua excusa
para comprar, consumir y vomitar.


Baúl de esculturas coloniales:
chacras y ganado y gente de campo sustentando
en la espalda a un puñado de familias de poder
que alimentan al extraño que soy yo, a los foráneos que soy yo.
Sopa, segundo, cerveza, todo gratis, sentado rodeado de gente maciza,
de ancianos bigotudos con nietas sensuales sobre el regazo
y nietos altaneros mirándonos a los anónimos con desdén y lejanía.



Al amanecer
he despertado en el templo donde se celebra
la eucaristía en quechua
y se vela, también en quechua,
con fervor quechua
a una pequeña estatuilla antropomorfa de rasgos castellanos
apodada por todos como Mamacha, Madre Virgen del Carmen.
Y mi estómago que piensa mejor que yo, me coge de las piernas arrastrándome
hasta el mercado, al arroz con huevo y encebollado
hasta que la voz  pronuncia mi nombre;
el hombre es alto y dice conocerme. Me lleva consigo ante su grupo.
Bailarines con la Idea del Clan Privado Primitivo incrustada en sus mentes de
prestigiosos amos, de dueños de tierras y alimentos que no permiten a extraños
en sus entrañas, si no sentados a su mesa pero no en su mesa. 
Me echan y otra vez, sin culpa, con alevosía
robo una botella de trago esta vez mirándoles a la cara
y susurrando para mí:

“Hago todo lo que quiero,
obtengo todo lo que merezco”.

Y merezco la insania.

Un foco reventándome en la cara y desfigurándome para siempre.


Consiguiendo de aire y tierra el combustible                mi telaraña vibra
y la mosca blanca respira trémula, acepta el vaso de licor envenenado
y se lo bebe. Asiéndola a mi gusto, tomo su mano y la llevo a la oscuridad.
Todos alrededor miran la nada e imaginan formas agradables y creen estar felices
pero la ilusión es traicionera y antes de sonreír ya están despertando en el futuro
pero yo no me ilusiono, yo alucino tener otra historia y llamarme Abel o Gilgamesh,
usar sombrero, poseer ganado trabajo humano y ella, simpática mosca de nalgas suaves
y caderas marcadas por la juventud de sus 18 años, era, en mi demencia, una buscona
a la que tendía que desgraciar, y le dije, avalado por la impunidad irracional:

  “Te haré un hijo antes de esfumarme.
Te mancharé con carca y saliva
mientras disuelvo tu cuerpo en ácidos gástricos
segregados por mi hocico
para luego engullirte   
l e n t a m e n t e…”

Amanece.

En mi cabeza el peso de litros y litros de licor amargo
hacen que me sorprenda del Sol indetenible.
En mi brazos la flor manzana recostada y tibia.
Le beso la frente y pienso en la noche
cuando no pensé. 
Se despierta, vemos el pueblo a lo lejos.
Estamos en el cerro granate, estamos cansados de extraviarnos entre nosotros.
La dejo en el Templo y vemos a los miles sobrios devotos y Sol
llevar en andas, nobles y serios como los asnos, a la Matrona de yeso.




No es necesario estar loco para seguir oyendo
a los demonios susurrar a nuestras espaldas
ideas de plata que nos enceguecen
con su brillo de fatídica ficción.

7.7.16

NARRATIVA Y LUGARES COMUNES

En una implacable reseña de José Carlos Yrigoyen al reciente libro de Jennifer Thorndike (ver la reseña completa aquí), encuentro este párrafo especialmente interesante para mí:


Una de las principales causas por las que Esa muerte existe es un libro fallido es la gran cantidad de lugares comunes que lo pueblan. Abandonando toda pretensión de originalidad, el abuelo sádico y lascivo es nombrado como el Monstruo; otro de los personajes es bautizado con el unidimensional mote de Basura, y así por el estilo. No hay ninguna sutileza, claroscuro o ambigüedad que rescate de lo obvio o del estereotipo a las acciones o actores de esta exacerbada tragedia. Hay exquisitos retratos del mal y de la pesadilla que se emparentan con el que ha intentado dibujar Thorndike, como es el caso de ciertas novelas de Jelinek o de los cuentos de Kobo Abe, de quien incluso se ha utilizado una frase para epigrafiar esta novela. De esos modelos Thorndike solo ha aprendido lo más efectista y epidérmico. Se alude continuamente al sufrimiento, la desolación o la vergüenza, pero no existe la menor profundidad psicológica en sus personajes que los avale, por lo que todo queda en lo meramente enunciativo. A todo esto debe sumarse un muy mal uso de la narración en segunda persona.




Me interesa especialmente lo que se ha llamado lugar común. Esta caracterización tal vez sea una de las más seguras para reconocer la falta de maduración en un relato o en una novela. Normalmente los lugares comunes florecen como hongos cuando la escritura permanece demasiado tiempo en la dimensión enunciativa. 

En la ausencia de simbolismos, de alusiones, de multiplicidad de sentidos, lo más desconcertante, atrevido, resquebrajante que puede dar el autor (y que tal vez este percibe como deseables) no pasan de ser elementos chatos, sin relieve, como dice el crítico: efectismos.

Nada sorprendente en nuestro medio, lamentablemente. Nuestra joven literatura no está a la altura de las editoriales que los acogen. Esto porque razones extraliterarias intervienen en la elección de los textos a ser publicados. Más pesan el amiguismo, lo mediático del autor y la capacidad de la editorial para explotar la imagen del escritor.

Mientras esto siga así, no nos sorprenderá que nuestra nueva literatura (sic) abunde en lugares comunes, denotatividades y efectos nada especiales. Espero las excepciones.



23.6.16

POEMAS DE CRISTINO BOGADO





Ni una lágrima de cebolla por la vida ¡No se insulte compinche! Esta descarga free no nos compete es un intercambio entre cosmocrátores truchos de usuarios de soulseeks intergalácticos




La vida es hermosa-aburrida La tarde y su oveja-burro no da para mis duchas de sol-vitaminas T S Eliótropos!




No, yo no soy comunista ni marxista. Tal vez mi posición esté mejor expresada en una novela llamada Monseñor Quijote. Personalmente Das Kapital me parece ilegible, aunque he luchado con él inútilmente. GG




En realidad lo que la gente llama hackear no es más que el principio elemental de la percepción racional- vamos bloqueando lo que no nos dice nada o nos quiere llevar para sus derroteros aburridos- vamos armando nuestro mundo donde los otros pueden tener cabida y no al revés- tejemos esa red de sentido en que vivimos encaramados como arañas ciegas- ella teje la trampa para las moscas imaginando las medidas de su comida-víctima por el calor ¡según nos dice la ciencia hoy!





cuando la tarde contra el cielo se tiende como un anestesiado sobre una mesa; Oh Anestesia- genia soñada y soplada por los dioses escudo-yiyi contra los dolores del mundo Oh Anestesia casi Anastasia el nombre de mi madre (Anotada como Antonia por los burócratas analfabetos del registro civil -no comprendían el nombre griego) Bendigo a los dioses que te soñaron y soplaron hacia nuestros pagos abandonados Algunos aun desean dedicarle una suprema mirada a su maltrecha muela ¡me dice la asistente de la dentista!



25.5.16

Guy de Maupassant según James, Conrad y Tólstoi





Una generosa colección de cuentos del narrador francés, de más de mil páginas, me convida adicionalmente con tres textos donde Henry James, Leon Tólstoi y Joseph Conrad vierten sus opiniones sobre la cuentística de Maupassant.

El autor de Las alas de la Paloma arranca con estas palabras:

Su elemento más común es que son extremadamente fuertes y, después de esto, que son extremadamente brutales. Una historia puede ser obscena sin ser brutal y viceversa, y el desprecio del señor Maupassant hacia las prohibiciones que en un principio se hacen en nombre del interés de los valores morales no es sino un aspecto --muy importante, por cierto-- de su desprecio general. Que un pesimismo tan grande se alíe con el amor por el trabajo bien hecho, o incluso con las elucubraciones sobre la clase de trabajo que rinde más en un país de estilistas es, como he insinuado, una anomalía de lo más desconcertante (pues parecería, a la luz de tales sentimientos, que nada tiene ningún valor).

James parece conservar una reserva de censura en su visión del arte de Maupassant, pero es lo suficientemente sincero y grande como para reconocer la magnificencia de su pluma. En otro pasaje, lo reconoce como un "maestro de su arte", y se rinde ante su "extraño éxito", aunque lo acusa de tener "visiones muy bajas". Un inglés desconcertado pero maravillado.

El autor de Guerra y Paz es inicialmente más ceñudo y riguroso desde el punto de vista moral. Afirma:

Desafortunadamente, al carecer de la primera condición, si no de la esencial, que da valor a la obra de arte, de la relación normal y moral entre él y lo que describía, es decir, de la facultad de distinguir entre el bien y el mal, amaba y describía lo que no había que amar y describir.

Sin embargo, más adelante en su texto el escritor se sobrepone al alma religiosa y recompone su visión sobre el francés:

Ve que el mundo, el mundo material tal como es, no solamente es el peor de los mundos posibles, sino que, además, podría ser muy distinto del que es (...) y que no satisface las exigencias de la razón y del amor; ve que hay otro mundo o, al menos, que el alma del hombre desea la llegada de ese otro mundo.

Notable. el más moralista de los escritores ha dado, para mí, en el clavo. Lo descarnado con que Maupassant nos muestra los abismos del alma humana, los horrores de la exclusión social, los terrores del individuo contemporáneo, implica en el fondo una censura del mundo tal cual es. Solo que esa censura no está verbalizada; está puesta en imágenes y descripciones mundanas elocuentes, sintéticas y brillantes.

Conrad, a su vez:

Su determinismo, desprovisto de elogios, culpa y consuelo, tiene todo el mérito de su escrupuloso arte. El valor de las convicciones estriba precisamente en la firmeza con que estas son mantenidas.

(...)

Y la obra de Maupassant tiene el interés de la curiosidad y la moral de un punto de vista constantemente preservado y nunca impuesto en aras de la satisfacción personal.






Ya en un plano estilístico, Conrad valora la austeridad casi proverbial de Maupassant. También su capacidad perceptiva y, sobre todo, su sensibilidad, que valora como "realmente muy grande; y es imposible ser sensible a menos que se piense con viveza, a menos que se piense correctamente, empezando por premisas inteligibles hasta una conclusión nada sofisticada".

Y es así. Un escritor desafecto a la reflexión y a las lucubraciones intelectuales, un escritor que muestra con precisión y hasta fineza lo peor de este mundo material, como lo dijo Tólstoi, es imposible que no haya reflexionado de la manera más elevada y certera sobre sus instrumentos narrativos. Es un conocedor minucioso de sus potencialidades y limitaciones, y proyectó una forma de asumir el trabajo narrativo que fundó las bases de una buena parte de la narrativa del siglo veinte (pienso en Hemingway al decir esto).

¿Se puede decir algo más elogioso de un cuentista que se ha propuesto, y ha logrado, una nueva visión, desprovista, purificada, del cuento occidental?

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